Cómo saber si necesito una coach y cuándo puede ayudarme

¿Cómo saber si necesito una coach?

Sabes que quieres que algo cambie, pero llevas tiempo sin encontrar la manera. Puede que no tengas muy claro qué quieres. O sí lo sabes, pero algo te frena cada vez que intentas dar un paso.

Puede que estés cansada de darle vueltas a una decisión, de adaptarte a lo que los demás esperan de ti o de sentir que vas cumpliendo con todo mientras tú vas quedando un poco al final de la lista.

También puede ocurrir que, desde fuera, tu vida esté bien.Tienes muchas cosas por las que sentirte agradecida y, aun así, hay una parte de ti que sigue pensando: «¿Esto es todo?».

Y entonces aparece la pregunta: ¿necesito una coach?

A veces pensamos que para pedir ayuda tiene que estar pasando algo grave. Que primero tenemos que encontrarnos realmente mal o llegar a un punto en el que ya no podamos más. Pero muchas personas llegan al coaching desde otro lugar: desde las ganas de conocerse mejor, de tomar una decisión, de recuperar la ilusión, de atreverse con algo que llevan tiempo deseando….

También desde esa sensación difícil de explicar de saber que quieren algo diferente, aunque todavía no sepan qué.

¿Cómo saberlo?

No hay una respuesta que sirva para todo el mundo.

Una buena pregunta puede ser esta: ¿Hay algo en mi vida que llevo tiempo queriendo cambiar y sigo intentando resolver de la misma manera?

Porque a veces tenemos mucha capacidad para pensar, analizar y buscar soluciones. O le damos vueltas, hablamos con amigas, leemos montañas de libros…y aun así seguimos en el mismo lugar.

Ahí puede ser útil contar con alguien que te acompañe a mirar lo que está pasando desde otro lugar.

¿Cuándo puede ser útil una coach?

A veces no necesitas más información. Necesitas parar y escucharte:

-Puedes saber perfectamente qué deberías hacer y, aun así, seguir sin hacerlo.

-Sabes que necesitas poner un límite, pero te cuesta decir que no.

-Sabes que llevas demasiado tiempo haciendo algo que ya no quieres hacer, pero no encuentras el momento de cambiarlo.

-Sabes que quieres algo diferente, pero enseguida aparecen las dudas, el miedo o esa voz que te recuerda todas las razones por las que sería mejor quedarte donde estás.

Y también puede pasar que estés acostumbrada a tenerlo todo bastante controlado: resolver, tirar hacia delante y estar pendiente de todo el mundo. Hasta el día que te das cuenta de que llevas mucho tiempo sin preguntarte qué necesitas tú.

Una coach puede acompañarte precisamente en ese espacio. Te acompaña a mirar lo que está pasando, poner palabras a lo que necesitas y encontrar tus propias respuestas, sin decidir por ti lo que tienes que hacer.

Cuando estás demasiado pendiente de los demás

Quizá estás acostumbrada a pensar primero en los demás. En lo que los otros necesitan, en como se van a sentir o en si tu decisión les va a parecer correcta.

Puede, que todo esto, te lleve a adaptarte, a ceder y a evitar conflictos, aunque sea a costa de decir Sí cuando querías decir No.

Y muchas veces lo haces casi sin darte cuenta, hasta que empiezas a sentirte cansada, enfadada o desconectada de ti.

Puede que incluso te cueste responder a una pregunta tan sencilla como:

¿Qué quiero yo?

Aprender a escucharte, poner límites y tener en cuenta tus propias necesidades también forma parte de cuidarte.

Y hacerlo no significa dejar de estar para los demás, solo es no desaparecer tú en el intento.

Cuando dudas de ti

También puede ser que sepas lo que quieres, pero no termines de confiar en que puedas conseguirlo. Aparecen pensamientos como «no sé si seré capaz», «quizá no sea para mí» o «mejor me quedo como estoy». Y te quedas en lo conocido.

Trabajar sobre esas dudas y en tu potencial puede ayudarte a descubrir qué hay detrás de ellas y a relacionarte de otra manera con tus propias posibilidades.

Cuando sabes que quieres cambiar algo, pero no sabes por dónde empezar

Hay cambios que llevamos meses, incluso años, pensando.

Sabes que quieres vivir de otra manera. Tener más tiempo. Cambiar de trabajo. Cuidarte más. Dar espacio a algo que te ilusiona. Pero pensar en todo lo que habría que mover te resulta abrumador.

A veces necesitamos un espacio para ordenar todo eso y descubrir cuál es el siguiente paso.

Cuando tu vida funciona, pero tú no terminas de sentirte bien

Esta es una de las razones que más cuesta explicar. Desde fuera parece que todo está bien: tienes trabajo, familia, amigos, proyectos. Has conseguido muchas de las cosas que te propusiste y, aun así, sientes que falta algo.

Puede que hayas perdido ilusión, o que estés funcionando en automático o que eches de menos sentirte más conectada contigo y con lo que haces.

Puedes atender esa sensación ahora, mientras todavía sabes que quieres vivir de otra manera.

¿Qué hace realmente una coach de vida?

Una coach no viene a decirte qué tienes que hacer con tu vida.

Mi trabajo consiste en acompañarte a mirar lo que te está pasando con más claridad y ayudarte a encontrar tus propias respuestas.

A veces necesitamos un espacio en el que:

-Poder hablar sin tener que cuidar cómo se sentirá la otra persona.

-Decir lo que realmente pensamos.

-Reconocer algo que llevamos tiempo evitando.

-Poner nombre a lo que sentimos.

-Ordenar ideas que tenemos mezcladas.

-Y descubrir que, debajo de una duda que parecía muy concreta, había algo más: una necesidad que no estábamos escuchando, un miedo, una creencia sobre nosotras mismas o una decisión que llevábamos tiempo posponiendo.

El proceso también puede ayudarte a pasar de entender algo a empezar a vivirlo de otra manera. Por ejemplo, una cosa es saber que necesitas poner límites y otra muy distinta sentirte capaz de ponerlos.

Saber que quieres cuidarte y empezar a hacerlo.

Reconocer que quieres algo diferente y atreverte a dar el primer paso.

Ahí es donde el acompañamiento puede marcar una diferencia.

Coaching y terapia: ¿es lo mismo?

No.

Aunque pueden compartir algunos temas, tienen objetivos y enfoques diferentes.

La terapia psicológica está orientada al tratamiento de problemas de salud mental y al abordaje de dificultades psicológicas.

El coaching trabaja con personas que quieren avanzar en algún aspecto de su vida, tomar decisiones, desarrollar recursos, alcanzar objetivos o generar cambios.

Una coach no diagnostica ni trata trastornos psicológicos.

Y saber distinguir ambas cosas también es una forma de cuidarte y buscar el acompañamiento que realmente necesitas.

Entonces, ¿necesito una coach?

Quizá la pregunta no tenga que ser si necesitas una coach.

Puedes empezar por preguntarte:

¿Hay algo en mi vida que llevo tiempo queriendo cambiar y sigo dejando para después?

¿Estoy viviendo de una manera que se parece a la vida que quiero?

¿Me estoy escuchando o llevo demasiado tiempo adaptándome?

¿Hay algo que deseo y que no me estoy permitiendo intentar?

No hace falta que tengas claro todavía qué necesitas.

A veces basta con reconocer que quieres dejar de seguir dando vueltas a lo mismo y que te gustaría contar con alguien que te acompañe a mirar qué está pasando.

Pedir ayuda también puede ser una manera de elegirte. Ese puede ser el primer paso.

¿Y si quieres empezar a trabajar en ti?

Si mientras lees este artículo has pensado varias veces «esto me está pasando a mí», merece la pena escucharlo.

Tampoco hace falta que llegues sabiendo exactamente qué necesitas trabajar antes de pedir ayuda, podemos descubrirlo juntas.

En mis sesiones de coaching de vida te acompaño a entender qué está pasando, escuchar tus necesidades, poner límites, recuperar la confianza en ti y dar espacio a aquello que quieres construir.

Puedes conocer cómo trabajo y ver mis servicios de coaching.

Y si quieres contarme qué estás viviendo y ver si puedo acompañarte, puedes contactarme y hablamos.

Martina Rubio
Coach especializada en autoestima y relaciones de pareja, acreditada por la ICF. Acompaña a mujeres en procesos de transformación personal para recuperar su equilibrio, confianza y bienestar emocional. Con un enfoque cercano y práctico, Martina combina herramientas de coaching personal y sistémico para ayudarte a reconectar contigo misma y crear vínculos más sanos y auténticos.
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